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VENEZUELA
Oscar Fernández
Mágica y enamorada de la luz
te iluminas a ti misma
a través de tu mirada se observan
tus labios de bailarina
cantando con los ecos del mar
y haciendo de la tierra el misterio
que nadie soñó.
Cuando te vistes de verde
los dioses se conmueven
y se transforman en tus súbditos.
Tu risa marina
tu risa de montaña
tu risa árida
tu risa de nieve
tu risa divina
hacen de tu aliento un misterio
que solo conoce tu vientre.
¿Cómo no amarte?
si eres tan divina.
Me seduces con tus ojos cristalinos
con tus pechos escarpados
con tus piernas de arena
con tu cintura gitana
con tu vientre de sirena
y con tu presencia misionera.
Existes y no eres mi invento
te toco
te siento
te huelo
y
no eres mía.
Atardeces en mis suspiros
y amaneces cantándome
una canción voladora
Te pierdes sin perderte
y te encuentro
no conmigo
no a mi lado
sino en mí.
Conoces mi destino
como yo conozco tu libertad
eres magia chamánica
de encantos escondidos.
Te sumerges en mí
para hacer de la despedida
otro encuentro.
No eres mi búsqueda
pues ya te encontré
eres mi refugio
mi volcán y mi tormenta
eres mi sed
mi remolino
mi torrente
mi nostalgia
mi agonía
mi tormento y mi paz.
Solo a ti escuchan mis oídos
solo tu canto calma mis angustias.
Pues quien come de tus frutos nunca mas
vuelve a ver la oscuridad.
Quien ha visto el amor sabe que lleva tu nombre
quien ha visto tu nombre sabe que el amor y tu se llaman:
VENEZUELA.
Te invoco silenciosa dama nocturna
Contigo ya el dolor
No duele.
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